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Reserva Regional de Caza de Las Batuecas

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Dónde se encuentra

La Reserva Regional de Caza de las Batuecas, está situada en la parte sur de la provincia de Salamanca, lindando con la cacereña región de Las Hurdes. Comprende la totalidad de los términos municipales de Nava de Francia, La Alberca, Herguijuela de la Sierra y Monsagro, y parcialmente los de Serradilla del Arroyo, El Cabaco y El Maillo. Más del 80% de sus terrenos son de propiedad de estos ayuntamientos y están incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la provincia.

El Paisaje

Las Batuecas forman parte de la Sierra de Francia que, si bien no posee altitudes tan importantes como Guadarrama o Gredos, constituye una comarca abrupta por sus laderas escarpadas y valles estrechos y profundos. Como elevación más importante puede considerase la Peña de Francia (1.725 m.), coronado por el Santuario de la Virgen del mismo nombre, y desde el que se divisa un impresionante y variado paisaje que comprende los abiertos horizontes de las llanuras salmantinas, las cumbres rocosas del poniente, y por el sur las colinas jurdanas.

El río Agadón discurre por el valle de Monsagro, que recibe una serie de barrancos que dan lugar a una cuenca hidrológica sumamente accidentada. Otros ríos son el Tenebrillas, Morasverdes y diversos arroyos de menor entidad, subsidiarios todos del Yeltes. Todos ellos, incluido el Agadón mencionado en primer lugar, pertenecen a la cuenca del río Duero.

Los ríos que se encuentran a continuación son todos ya del Alagón, tributario del Tajo; destacando el Francia y el Batuecas.

Flora y Fauna

Flora: El paisaje dominante es el constituido el matorral, brezos en las partes más frías y húmedas y jaras en las más cálidas y secas, abundando los madroñales en las zonas mas frescas, constituyendo una de las joyas mas preciadas de las Batuecas, junto con enebros y alcornoques. Son también frecuentes las repoblaciones de pino silvestre en la zona de La Alberca, Peña de Francia, Monsagro, que se han salvado de los incendios forestales, no muy frecuentes pero de muy difícil control por la orografía del terreno y con pino negral utilizando principalmente en el extremo sureste en una actividad repobladora que fue continuación de la ingente labor realizada en las Hurdes.

Se constata una recuperación generalizada de la cubierta vegetal desde la creación de la Reserva, como consecuencia de una mayor protección de los montes derivada de una gestión inteligente y multifuncional del territorio, especialmente de las encinas y rebollos.

Se puede estimar que el bosque de frondosas, mas o menos evolucionado, ocupa una cuarta parte del territorio de la Reserva, los pinares de repoblación no llegan actualmente al 15 %; las praderas y cultivos agrícolas no debe llegar a un 5% y los matorrales, suponen prácticamente más de la mitad de la superficie total.

Fauna: Desde el punto de vista faunístico, Las Batuecas presenta ciertas peculiaridades que resultan de elevado interés dentro del contexto europeo y mundial. La especie más valiosa que habitó estos parajes es el lince ibérico, catalogado en peligro de extinción, del que no existen más de 400 individuos en el mundo. Junto a él, otras 45 especies de mamíferos habitan en este Espacio, hay que destacar la cabra montés, antiguo habitante de estos parajes que desaparecida como el corzo, fue reintroducida al igual que este en los años setenta: de gran interés resulta también la presencia de la nutria, gato montés, gineta y varias especies de murciélagos, catalogados en diversas categorías de protección. De las 131 especies de aves, lo más destacable es la presencia de una colonia de buitre negro, siendo peculiar la elección de viejos enebros para construir sus nidos. Reseñar también por su gran relevancia que esta zona es área nidificante de la cigüeña negra, el águila imperial es vista esporádicamente, ha aumentado la población de buitre leonado, sin olvidar otras especies nidificantes como el águila real, halcón peregrino, alimoche, búho real, aguilucho cenizo, cernícalo primilla, azor, etc. La variedad de hábitats presente permite la existencia de una apreciable diversidad de especies de reptiles, 19 concretamente, de las cuales tres son endismos: lagarto verdinegro, lagartija serrana y lagartija de Bocage. Por lo que se refiere a los anfibios, Las Batuecas se configura en un Espacio propicio para ellos, se han catalogado aquí 13 especies, cuatro de ellas endemismos: tritón ibérico, sapo partero ibérico, rana patilarga y sapillo pintojo. La fauna ictícola es poco relevante, las especies más destacables son la trucha común, barbo ibérico, boga bermejuela y colmilleja.

Los Pueblos

La presencia del hombre en estas sierras ha sido siempre constante y su huella ha dejado profundos recuerdos que se refieren a los más diversos períodos de la Historia y aun de la Prehistoria. Pinturas neolíticas, "las cabrás pintás", como las llaman los lugareños, se conservan en diversos lugares: Canchal del Zarzalón, ermita de Cristo, canchal de las Cabras Pintadas, risco del Ciervo, y representan en general escenas de caza o animales, acreditando la existencia en épocas pasadas de especies como el ciervo y la abundancia de la cabra montés.

Desde el punto de vista arquitectónico, los pueblos serranos conservan un tipismo espectacular. Callejas estrechas y retorcidas, toscamente empedradas con canalizos centrales para evacuar las aguas de lluvia. Las casas con fachadas que se curvan por el peso de los años, con balcones voladizos de hierro y madera. Suelen de ser de 3 ó 4 plantas, la primera de piedra o sillería, sobre la que se asientan las ménsulas de los balcones, formadas por grandes vigas de roble o castaño, sobre las que se apoyan la armadura y tirantes, también de madera, que constituyen la estructura de los pisos superiores. Los paños de la fachada se rellenan con adobe de barro cocido o con una mezcla de piedra y barro.

Generalmente, parte de la estructura de madera permanece vista, lo que da a las casas su aspecto peculiar que atestigua la autenticidad de su construcción según las prácticas de hace varios siglos.

La agricultura tiene poco protagonismo territorial pero es un elemento clave en el valor paisajístico de Las Batuecas, por sus cerezos en flor de Herguijuela de la Sierra, los bancales inverosímiles asentados en las laderas, pequeños huertos y castaños para fruto. La ganadería cobra mayor importancia que la agricultura, destacando el cerdo en régimen de estabulación y vacas en régimen de explotación extensivas en los montes municipales.

También tiene gran tradición la producción de cera y miel , para lo que se colocaban gran número de colmenas en los "corchos" que se sacaban de los alcornoques del bosque. De actividades industriales casi no puede hablarse, reducidas a las puramente artesanas, necesarias para el desenvolvimiento de la vida normal en estos pueblos de economía agropecuaria, solamente destaca la chacinería, de gran tradición en la comarca, y fama nacional e internacional.

Actividad Cinegética

La caza menor esta representada por la huidiza becada, que llega cada invierno, ofreciéndonos unas jornadas muy apreciadas por los cazadores vascos que asiduamente nos visitan.

Pero sin duda la joya de esta reserva lo constituye el Macho Montes. Las Batuecas tiene los mejores trofeos de la especie conseguidos en los últimos años, logro que le ha valido para conseguir un prestigio internacional sin precedentes en España.

El corzo esta superando todas las expectativas encontrándose actualmente en franca expansión desde las repoblaciones efectuadas en la Reserva, ocupando actualmente la totalidad de la Sierra Sur Salmantina.

Las batidas de jabalí constituyen un aliciente para los cazadores locales.

Además de cazar

Las actividades turísticas han ido creciendo en los últimos años, apoyándose en una mejora de las comunicaciones y en una oferta de alojamientos de mayor calidad y variedad. El epicentro turístico es La Alberca, cuyo conjunto fue declarado monumento histórico-artístico el año 1940, este pueblo destaca por el conjunto de sus calles empedradas y de sus casas, así como de sus plazas, conservadas como en tiempos pasados, lo que proporciona al visitante la sensación de legado, por una especie de túnel del tiempo, a siglos pretéritos.

La Sierra de Salamanca produce vinos claretes y tintos, de medio color, ligeros y con aroma. Son excelentes para el chateo, por su ligereza de paladar y la vivacidad de su sabor. Apenas tienen difusión comercial.

Posibilidades de degustar la carne de morucha, el cabrito asado, el cochinillo cochifrito, los huevos fritos con farinato, el limón y por su puesto los famosos embutidos y jamones de cerdo ibérico. Como postres destacan las almendras garrapiñadas.

Para más información consultar la dirección web  www.turismocastillayleon.com