Saltar al contenido principal

Acceso a otros temas jcyl.es

Página de inicio de la Junta de Castilla y León

Medio Ambiente

Contacto

Acceso a otros temas jcyl.es

Medio Ambiente de Castilla y León

Contenido principal

Modalidades de Caza

  • Ir a descargas
  • Abre una ventana o marco nuevoContactar
  • Abre una ventana o marco nuevoEnviar
  • Abre una nueva ventanaImprimir

El Decreto 32/2015, de 30 de abril,  desarrolla los medios autorizados para la caza, definiendo las condiciones de utilización de las armas de fuego, arcos, armas blancas, perros, aves de presa y hurones.
La Ley 4/1996, de Caza de Castilla y León, prohíbe determinados medios de caza, entre los que cabe destacar cebos envenenados, productos atrayentes, reclamos eléctricos o mecánicos, grabaciones, fuentes luminosas artificiales, lazos, cepos, redes, trampas, y liga o similares, aunque en determinadas circunstancias se podrán autorizar una vez comprobado su carácter selectivo y no masivo.

Sólo pueden practicarse modalidades tradicionales de caza, aunque podrán autorizarse modalidades no tradicionales siempre que no sean perjudiciales para la conservación de la fauna ni entrañen crueldad.
En Castilla y León conviven modalidades de caza universales con otras específicas. Parece ser que fue a partir de los siglos X y XI cuando se institucionalizaron y generalizaron los modos de ejecución de las diferentes modalidades de caza, ya que desde entonces, referencias a ellas, directas o indirectas, se encuentran en diferentes leyes, fueros, relatos, códices, manuscritos y tratados de caza.

Se pueden realizar controles poblacionales sobre la fauna silvestre, conforme a lo previsto en el marco de la Ley de Caza, de los artículos 58 y 62 de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y de lo dispuesto en la Ley 8/2003, de 24 de abril, de Sanidad Animal, por los motivos siguientes:

a) Por daños:
1. A la salud y a la seguridad de las personas y de sus bienes.
2. Para prevenir perjuicios importantes a los cultivos, el ganado, a los bosques, a la pesca y a las aguas continentales.
3. Para proteger la flora y la fauna, tanto protegida como cinegética.

b) Por razones de control sanitario o epizootias.
c) Por desequilibrio poblacional que ponga en riesgo la viabilidad de la población, o de poblaciones de la misma o de diferentes especies de fauna o de flora con las que interactúen.
d) Para fines de investigación y de enseñanza, de repoblación, de reintroducción, así como para la crianza orientada a dichas acciones.
e) Para permitir, en condiciones estrictamente controladas y de un modo selectivo, la captura, la retención o cualquier otra explotación prudente de determinadas aves en pequeñas cantidades.