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Parque Regional Picos de Europa

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El Parque Regional de Picos de Europa se ubica en el noreste de la provincia de León. Creado por Ley de 18 de julio de 1994 tiene como principales objetivos: proteger los recursos naturales, mantener la dinámica y la estructura funcional de los ecosistemas que lo componen, garantizar la persistencia de los recursos genéticos más significativos, ayudar al desarrollo socioeconómico de sus habitantes y proporcionar formas de uso y disfrute público compatible con su conservación.

Con una superficie de 120.760 Ha. que se extienden por doce términos municipales, Acebedo, Boca de Huérgano, Boñar, Burón, Crémenes, Maraña, Oseja de Sajambre, Posada de Valdeón, Prioro, Puebla de Lillo, Reyero y Riaño, y se superpone parcialmente en los términos municipales de Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón al Parque Nacional de los Picos de Europa, que amplió el antiguo Parque Nacional de la montaña de Covadonga en 1.995.

Acoge en su interior las cumbres y relieves más escarpados de la Cordillera Cantábrica (Torre Cerredo, 2.650 m.; Torre de Llambrión, 2.642 m. y Torre Blanca, 2.617 m.), junto con algunas de las cotas más bajas de Castilla y León (Puente de los Papos, en la garganta del río Cares, 320 m.).

La coexistencia de diferentes ambientes situados entre estos dos extremos, habla ya de la riqueza, singularidad y variedad de este Parque Regional, donde conviven especies como el haya y el roble albar, típicamente atlánticas, con otras de preferencias más mediterráneas, como sabinas y encinas, sin olvidar la mancha relicta del pinar autóctono de pino silvestre de Puebla de Lillo.

La monumentalidad del paisaje y la diversidad de su vegetación sólo son comparables al tesoro faunístico que alberga: oso pardo, urogallo, rebeco, lobo ibérico, ... son un buen ejemplo de la mezcla de especies con origen centroeuropeo y otras más meridionales que contactan en esta zona.

El Parque ofrece la posibilidad de ser visitado durante todo el año, sin embargo la adversa climatología del invierno, hacen recomendable no visitar en esta época las zonas de mayor altitud. Sin embargo, una buena parte de su superficie, de orografía menos agreste, ofrece la posibilidad de disfrutar de unos parajes donde conocer y apreciar la cultura, las tradiciones y los valores naturales de este valioso rincón de la montaña leonesa.
Este valioso legado hizo necesaria su protección, configurándose Picos de Europa como el primer Parque Regional en la Comunidad de Castilla y León. Además, está incluido dentro RED NATURA 2000 europea, como Zona de Especial Protección para las Aves, y Lugar de Interés Comunitario (ES 4130003 Picos de Europa en Castilla y León y ES0000003 Picos de Europa).

Geologia, Geomorfologia

 

El Parque Regional forma parte de la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica, levantada como consecuencia de la Orogenia alpina. Dentro de ésta llama la atención la gran mole caliza de los Picos de Europa. Su origen está en la gran sedimentación de una gran cantidad de materiales calizos de edad carbonífera, posteriormente levantado por la Tectónica Alpina. Junto a las mencionadas calizas, las pizarras, cuarcitas, areniscas y los conglomerados, configuran el variado sustrato litológico de este Parque, conformando las mas resistentes el armazón visible de su relieve. Así tenemos:

  • Calizas como las del Macizo del Mampodre, Yordas-Burín o Las Pintas
  • Conglomerados como los de la Sierra de Orpiñas.
  • Cuarcitas y areniscas como los de la Sierra de Riaño, o los montes de Pardomino.

La erosión originada por la circulación de las aguas ha excavado los valles, que en función del tipo de roca, son más o menos amplios, destacando las espectaculares hoces o gargantas labradas en las calizas, como la Garganta Divina del Cares y el Desfiladero de los Beyos en el Sella, así como otras sobre conglomerados (Hoz de Llánaves) o cuarcitas (Las Conjas en el Cea).
Contrasta vivamente la morfología del paisaje que conforman los ríos que vierten al cantábrico (Cares, Sella y Dobra), con valles estrechos y de fuertes pendientes, con las espaciosas vegas de perfil tendido y fondo plano de los ríos meridionales (Cea, Esla, Porma y Grande).
La poderosa acción de los hielos cuaternarios ha dejado también profundas huellas en este territorio, entre los que destacan además de numerosos restos morrénicos, un gran número de lagos, entre los que se encuentran varios incluidos en el Catálogo Regional de Zonas Húmedas (Ausente, Isoba, Hoyos de Vargas, Pozo Butrero).


Otro fenómeno modelador del paisaje lo constituye la karstificación, ligada a la disolución superficial y profunda de los materiales calcáreos, que ha creado "jous" (dolinas, torcas o simas), y poljés (como la Vega de Liordes), sin olvidar la disolución en profundidad de las calizas que han convertido el subsuelo de estos macizos en un intrincado laberinto de pasadizos y cuevas.

 

Vegetación

Este espacio natural presenta una gran diversidad botánica, al formar parte de la región eurosiberiana, si bien en su zona límite con la región mediterránea. En función de las distintas condiciones locales en cuanto a orientación, geología, edafología y topografía podemos encontrar los siguientes tipos de vegetación, que repartidos de mayor a menor altitud y, de una forma general serían:

  • Vegetación de cumbres y roquedos, sobre laderas empinadas dónde la escasez del suelo vegetal limita el desarrollo de la vegetación.
  • Pastizales de diente. En los puertos y valles altos, predominan estos pastos tradicionalmente aprovechados por merinas. En las zonas de encharcamiento temporal se localizan interesantes formaciones de turbera presididas por un pequeño brezo Erica tetralix.
  • Matorrales que cubren con mayor o menor densidad las faldas con piornos, escobas, brezos y brecinas.
  • Bosques. En las laderas dónde el suelo es suficientemente profundo aparecen masas de haya, preferiblemente en umbrías, y de roble albar, en solanas silíceas, mezclados junto a serbales

acebos, abedules y tejos. Los rebollos ocupan las posiciones de más acusada influencia mediterránea sobre suelos ácidos en la zona sur del Parque, mientras que en las solanas calcáreas pedregosa aparecen los encinares y sabinares, y algún quejigo. Destaca también el pinar albar natural mas noroccidental de la península, en Lillo, residuo de los extensos pinares que antaño poblaron la cordillera.

  • Fondos de valle. En las vegas se extienden praderas de siega, que en primavera visten de color los valles al llenarse de capilotes, prímulas, lirios, etc., mientras los cursos fluviales se orlan de sauces, fresnos y chopos, en la vertiente del Duero, y un bosque mas variado y umbroso de arces, tilos y fresnos, en la vertiente cantábrica.

 

Fauna


La situación del Parque Regional, en la zona atlántica, posibilita la presencia de especies de origen centroeuropeo, que se encuentran aquí en el límite de su área de distribución, mezclándose con las especies de distribución más norteña de la fauna mediterránea. A ello se unen los fenómenos de aislamiento poblacional que provocaron las glaciaciones cuaternarias y que a través de los procesos de especiación han dado lugar a numerosos endemismos subespecíficos frecuentes en la Cordillera Cantábrica.


Sobresale la comunidad de mamíferos, rica y diversa, dónde la especie más significativa y emblemática del bosque atlántico es el oso pardo, especie declarada en peligro de extinción. Se calcula entre veinte y veinticinco los individuos que conforman a la población oriental de la Cordillera Cantábrica, de la que forma parte el Parque Regional de los Picos de Europa. Además hay que reseñar dos especies características de la zona: el rebeco cantábrico y la liebre de piornal, junto con otras más ampliamente distribuidas: la marta, la nutria, el armiño y el lobo ibérico, y la recientemente reintroducida cabra montés.


Dentro de las aves destaca el urogallo cantábrico, ligado por su biología trófica y reproductora a los bosques de esta cordillera. Son numerosas las especies de origen centroeuropeo, ligadas en su mayoría al bosque atlántico: picamaderos negro, pico mediano, pico menor, .... Destacan también las rapaces, águila real, águila calzada, águila culebrera, halcón peregrino, azor, alimoche y buitre leonado, y otras especies como la perdiz pardilla, así como la rica comunidad ornítica de paseriformes alpinos.


Entre los anfibios mención especial merece la rana bermeja, por su abundancia, así como los tritones alpino y palmeado, por su belleza. Gran interés presentan también los reptiles, entre los que podemos observar especies endémicas de la península ibérica como el lagarto verdinegro, la lagartija serrana y la víbora de Seoane. Junto a ellas otras de origen centroeuropeo son típicos habitantes de la España Atlántica: lagartija de turbera, lagarto verde y lagartija roquera conviven con especies características del ambiente mediterráneo: lagarto ocelado, lagartija ibérica y eslizón tridáctilo, que ocupan las áreas de menor altitud del parque.


La fauna ictiológica está marcada por la presencia de zonas de freza del salmón en los tramos altos de los ríos que vierten al Cantábrico (Sella, Cares y Dobra). En aquellos tramos equivalentes de los cursos de agua que vierten a la Cuenca del Duero la especie dominante es la trucha común, acompañada por algún ciprínido como la boga de río, la bermejuela y el gobio.

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